Por: Percy J. Paredes Villarreal
En días pasado tuve la oportunidad de ser invitado por la Congresista de la República y antropóloga Elizabeth Taype Coronado, a participar conjuntamente con otros colegas de diferentes regiones del país, en una ceremonia de: “Reconocimiento en mérito a nuestra destacada trayectoria profesional y a su invaluable contribución al desarrollo de la antropología peruana, promoviendo la preservación de nuestra diversidad cultural, el fortalecimiento del dialogo intercultural y la consolidación de un Perú más inclusivo y democrático”.
Cuando recibí la noticia telefónicamente, por parte del asesor de la parlamentaria, pensé que era una broma y no podía creerlo; porque nunca había pensado ni me imaginaba que iba a ser objeto de un reconocimiento de esta magnitud a nivel nacional. Ya que, considero que hay otros colegas, que tienen mayor trayectoria académica y profesional, para ser galardonado; por lo que, atine a esperar a que me enviarán la invitación de manera formal.
Esta invitación me llegó formalmente el día martes 30 de junio. Lo primero que hice es compartir este logro con mi familia, lastimosamente ninguno de ellas/os podían estar por motivos laborales. Luego acudí a conversar con mis directoras (de línea y general), para solicitar permiso por unas horas; también hice lo mismo con algunos compañeros y compañeras de trabajo al cual les pedí que me acompañaran, siendo imposible debido a la recarga laboral que estamos teniendo en estos momentos; solamente me acompaño una amiga que trabajó con nosotros, y ahora está en otra entidad pública.
La ceremonia de reconocimiento se realizó el día jueves 02 de julio, por la tarde, estaba programado en el auditorio “Alberto Andrade Carmona” dentro del Congreso de la República; pero por la cantidad de invitados, nos trasladamos a un local abierto (Plaza Simón Bolivar, frente al Congreso de la República), donde fuimos reconocido aproximadamente 50 antropólogos a nivel nacional, entre fallecidos y vivos.
Debo mencionar que ese reconocimiento a los colegas se realizó por cada Colegio Profesional de las macrorregiones existentes en el país. Ya que a nivel nacional existen los colegios profesionales que mayormente se han asentado en las regiones donde las Universidades Nacionales y/o Particulares, de dicho lugar, enseña la carrera profesional de Antropología, podemos mencionar a: 1) Región Lima, tenemos a las Universidades de San Marcos, PUCP, y la Federico Villarreal; 2) Norte, tenemos a las Universidades Nacional de Trujillo, y en estos últimos cerca de 10 años está la Universidad Nacional “Rodríguez de Mendoza” en Amazonas; 3) Puno: Universidad Nacional del Altiplano; 4) Arequipa: Universidad Nacional de San Agustin; 5) Cusco: Universidad Nacional de San Antonio de Abad; 6) Junín: Universidad Nacional del Centro. Actualmente existen un total 9 Universidades Nacionales, que cuentan con Escuelas Académicas Profesionales de formación antropológica; de las cuales 8 son publicas y una es privada.
En el caso del norte fueron galardonados, el profesor Alcibiades Vigo; también los docentes y colegas: Juan Gamarra Nieto, José Becerra y Carlos Mozo, que ya no están con nosotros. Del mismo modo, fuimos homenajeados los colegas: Hernan Segura (Decano del Colegio Profesional de Antropólogos del Norte), Yuliana Villanueva (Vicedecana del Colegio Profesional de Antropólogos del Norte), Eduardo Cruzado, Antony Rojas, y mi persona.
II
Como se describe en la invitación y en el diploma de reconocimiento, este homenaje es un: “Reconocimiento a los Antropólogos que preservan nuestra memoria, fortalecen el diálogo intercultural y contribuyen a un Perú más inclusivo y democrático”.
En ese aspecto supongo que la congresista conjuntamente con los miembros de los Consejos Directivos del Colegio Nacional de Antropólogos y de las Regiones, han evaluado quienes podrían ser los colegas a ser reconocido, tomando en cuenta su perfil, la producción académica, y su lucha incansable por un país pluricultural, multiétnico, y de inclusión sociocultural, entre otros criterios de selección. Y en el cual he tenido el honor de ser propuesto.
En ese aspecto agradezco profundamente a los Directivos del Colegio Profesional de Antropólogos del Norte, de haberme considerado en ese proceso de selección. Lo que si puedo afirmar es que mantengo mi interés por investigar, escribir, y publicar; presentar ponencias en eventos académicos nacionales e internacionales; y generar cambios e innovaciones, en donde me encuentro laborando. Cuyos temas están relacionado a la antropología; lo he venido realizando desde la época de estudiante universitario en antropología, y lo sigo haciendo.
Pero a la vez, me preocupa, porque deberían haber más colegas que escriban permanentemente; somos profesionales que estamos inmerso en temas sociales, culturales, políticos, a nivel nacional, regional y local. Elaboramos reportes, informes, pero muy poco sistematizamos y escribimos artículos, y difundimos lo que hacemos; debemos ir innovando comenzando por escribir y sistematizar nuestras propias experiencias.
Considero que la lectura y escribir, debe ser una obligación de todos y todas, antropólogo/a; convirtiéndolo en una disciplina. Lastimosamente, pocos somos los que interiorizamos; y ahora con los avances tecnológicos de los CHATGPT, la Inteligencia artificial, en el corto tiempo va a desplazar o está desplazando al hábito de leer y escribir. Por lo que, podría traer como consecuencia, en el corto o largo plazo, el incremento de la enfermedad del “Alzheimer”, por ejemplo.
III
Como todo antropólogo, observador y curioso, me puse a escuchar los resúmenes de los méritos de muchos de galardonados, me pareció interesante sus fortalezas y especializaciones de algunos colegas; que en su gran mayoría eran docentes y también tenían especialización en temas concretos. Pero lo más resaltantes que se mencionaba en algunos de ellos; es la dedicación de años a la investigación y a la difusión de temas antropológicos particularmente en el centro y sur del país.
Se hizo mención a destacados colegas, que se han dedicado al estudio antropológicos específicos, por muchos años. Y que tiene relación con los clásicos de la antropología internacional y nacional, como por ejemplo Oscar Lewis, en el que actualmente estoy leyendo algunas de sus publicaciones titulado, por ejemplo: “La Antropología de la Pobreza” y “Pedro Martínez”, aunque existen otros estudios que nacen de este tema; mencionando los años que le dedicó a estudiar el tema de pobreza y familia, desde una mirada antropológica.
En nuestro país no podemos obviar a grandes clásicos de la antropología como José María Arguedas, a quien, también, se le hizo un homenaje póstumo; y que desarrollo el tema del folklore en el país. También tenemos a Luis Millones, Manuel Marzal, entre otros que se dedicaron a estudiar la Religiosidad Popular; Mattos Mar a la migración del ande a la ciudad; Teofilo Altamirano, a la migración internacional; y así podemos mencionar a otros clásicos de antropología peruana.
En nuestra región hemos tenido pocos antropólogos dedicados a la investigación de las culturas o comunidades de este territorio; por el contrario, se han hecho estudios muy genéricos, por corto tiempo sin su profundización, y en algunas veces no han tenido mucha relevancia.
Podemos mencionar al profesor y colega Orlando Velasquez, que le dedico a estudiar e investigar el sector agrario en la Libertad, luego paso por otros temas en el cual ha publicado una diversidad de libros; otro es el colega y docente Alcibiades Vigo, que también ha investigado y publicado textos sumamente importantes; también está el colega y profesor Elías Minaya que realizó investigación y estudios por muchos años en el valle de Virú, Chao, y luego comenzó hacer lo mismo en Chuquizongo; también esta Carmen Salazar, colega que le dedico a estudiar el tema de género en los distritos de El Porvenir, Florencia de Mora; Heider Escalante que ha continuado con el trabajo realizado por el Profesor José Elías Minaya en Chuquizongo; Ernesto Fidel Crisanto, Iván Vargas, Alex Pinzon, también con estudios sobre Antropología Forense y otros temas en el nororiente del país; debo mencionar al colega Dante Hernández, con sus estudios sobre la Inseguridad Ciudadana en la ciudad de Trujillo; a Ana Dionicio con su trabajo etnográfico sobre la Peregrinación del Apóstol Santiago; y así podemos mencionar a otros y otras colegas, que tiene mucha información de diferentes indoles, pero que les falta sistematizarlo.
IV
Se me viene a la memoria, cuando estábamos en aulas, en la década de los 90 del siglo pasado y en una de las visitas que realizó el destacado antropólogo Enrique Mayer, el profesor Elias Minaya me pide que lo acompañe en las salidas de campo a los complejos agroindustriales de Laredo, Casagrande y Cartavio. Porque se encontraba investigando el tema de las consecuencias de la reforma agraria de Juan Velasco Alvarado, particularmente en el Valle Chicama donde se encuentran hasta la fecha los dos complejos agroindustriales más importantes del país (Casagrande y Cartavio), y que, con la implementación del neoliberalismo, acabó con el asociativismo para convertirlas en empresa privada, como expresión del latifundismo moderno, y la presencia de los neos hacendados. Después de tiempo Enrique Mayer, con el apoyo del IEP (instituto de Estudios Peruanos) publica su libro “Cuentos Feos de la Reforma Agraria en el Perú”, que va por la cuarta edición; donde menciona al colega Eduardo Chavez, José Elías Minaya, y a mi persona como acompañantes en el estudio etnográfico.
En las salidas de campo que realizábamos, conversábamos de muchos temas; me preguntaba sobre el sistema cooperativo en el valle Chicama, la historia de estos lugares, los sistemas de explotación, la relación de reciprocidad e intercambio que existía en aquellos tiempos, etc. Ante esas interrogantes le respondía, porque conocía, ya que viví muchos años en Chiclín; y por diversos motivos, me movilizaba a los diversos lugares del valle.
El último día de la salida de campo, al retornar a Trujillo nos fuimos almorzar, y en la conversación me dijo en forma interrogativa, lo siguiente: “¿Percy porque no te dedicas a hacer antropología en el valle Chicama?”. En ese entonces no había muchas investigaciones sobre este lugar. Eso me hizo pensar mucho y analizar.
Luego acompañe al Profesor Nyler Segura, en algunas salidas de campo a diversos lugares; también me pidió hacer lo mismo con algunos/as científicos sociales españoles, norteamericanos, y británicas; que venían a realizar etnografía en los Valles de Virú y Chicama. De esa manera me fui formando antropológicamente.
Posteriormente, acompañaba al profesor Elías Minaya a realizar etnografía en el valle de Chao, donde varios estudiantes que estábamos culminando nuestros estudios universitarios, fuimos participes de esa experiencia; porque decidimos realizar nuestras investigaciones para obtener el título de bachiller en el Valle de Chao.
A partir de ese momento me enrumbe a realizar antropología en el valle Chicama, iniciándome en el tema de la Religiosidad Popular, particularmente las Fiestas Patronales en la Provincia de Ascope; anteriormente, había investigado la Industria Azucarera en el Valle Chicama. Al poco tiempo me concentré en el distrito de Chicama, y luego decidí abordar diversos temas antropológicos relacionado a la comunidad de Chiclín al cual lo he denominado “Etnicidad y Cultura chiclinense”.
Esto me permitió, tener una mirada antropológica de este territorio, articulándolo con otros temas a investigar; luego sistematizar, escribir y presentar ponencias en diversos eventos nacionales e internacionales. Ya que cada vez que se visita la comunidad uno identifica nuevos temas a investigar; siempre y cuando comience a realizar observación participante, conviviendo con el objeto y sujeto de estudio del lugar.
Aunque no ejerzo la docencia universitaria, siempre he tenido la inquietud de hacer etnografía, sistematizar algunos temas, escribir y publicar en diversos medios escritos que me dan la oportunidad de escribir para medios a nivel regional, nacional e internacional.
V
Los que provenimos de las comunidades tradicionales, hemos tenido la oportunidad de articular a nuestro proceso de crecimiento físico (niñez, adolescencia, y juventud) e intelectual, la práctica sociocultural basada en: a) Socialización, b) Intercambio, c) Reciprocidad, d) sistema de dones, etc.; cuya practica es endógena. Conviviendo permanentemente con la naturaleza, el medio ambiente, la seguridad, la democracia participativa, que se tiene en los territorios tradicionales.
Además, de lo mencionado líneas arriba, nuestra formación se articula con una educación endocultural, de fortalecimiento de la identidad local, de defensa de su territorio; integrando a la familia, la comunidad y las instituciones existentes en el lugar. Donde su aprendizaje se basa en la educación popular dentro de su lugar de origen.
Totalmente diferente con la ciudad, cuyo centro de recreación y socialización no es la calle sino los espacios públicos de estudios (Inicial, primaria, secundaria, técnica y/o universitaria); convirtiéndolo en una rutina. Desligándose de su territorio, de su vinculo familiar nuclear y extensas, y de sus instituciones.
Las ciudades se han convertido en el epicentro de la emigración, particularmente, provenientes de las comunidades tradicionales, que tienen que adecuarse a las normas, e ir construyendo sus espacios de socialización, intercambio, de reciprocidad teniendo como centro de acopio los valores y normas colonialistas y occidentales enfrentándose a su cosmovisión andina.
Eso nos lleva a estudiar e investigar los cambios con sus respectivas adecuaciones de los migrantes que provienen de las comunidades tradicionales. De allí nace lo que en hoy día se habla de la “Cholificación”, “Cultura chicha”, “Cultura Combi”, “Cultura Huachafa”, etc.; que nos debería permitir estudiarlo desde una mirada crítica los cambios estructurales que viene sucediendo en nuestro país y en nuestra región particularmente.
VI
El recibir este reconocimiento a nivel nacional, no es tan solo un halago; también es un compromiso de seguir estudiando, investigando y escribiendo, desde una mirada dialéctica, indigenista y antropológica, los múltiples temas y problemas existentes en el país, en la región y en nuestras localidades. De esa manera estaremos generando cambios y transformaciones desde los lugares donde nos encontremos laborando; demostrando que la construcción de la nueva República y el Nuevo Estado en el Perú, es de abajo hacia arriba, y no al contrario.
Quiero finalizar agradeciendo a los organizadores de este reconocimiento a la Congresista y colega Antropóloga Elizabet Taype Coronado, al Colegio Profesional de Antropólogos a Nivel Nacional y Región Norte; asimismo, mi profundo agradecimiento a todos y todas, amigos/as, a las organizaciones donde he formado parte, a las instituciones públicas y privadas por donde he pasado y que han influido en mi formación académico y profesional; a mis profesores, compañeros de estudios y luego colegas con quienes conversábamos, discutíamos y aprendíamos, y lo seguimos haciendo con algunos/as de ellos/as; y en particular a mi familia comenzando por mi abuelo y mi madre, que me formaron con valores tradicionales y ancestrales, y que seguimos luchando cada día para que se sigan preservando dentro de un mundo y una sociedad posmoderna y consumista.
Y también quiero agradecer a mi querida comunidad de Chiclín, cuyos hombres y mujeres anónimos y anónimas; que a lo largo de su historia han construido una cultura con sus tradiciones y patrones, y que cada generación lo recibe con el compromiso de evitar que se extingue; enorgulleciéndonos de formar parte de esta.
